Pensamiento político y social
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(Global)
9 de julio de 2009
Los países del G-8 reunidos en Italia vuelven a escenificar un hecho que se repite cumbre tras cumbre de este grupo de las economías más poderosas del planeta. Se anuncian compromisos que luego nunca se cumplen porque no hay agenda ni herramientas para llevar a cabo lo que anuncian al mundo.
En las últimas reuniones del G-8 en Alemania y Japón, los países han venido anunciando medidas para luchar contra el cambio climático. En esta edición de Italia no ha sido menos. Luego, nada. Y en la próxima cumbre volverán a anunciar lo mismo sin que se tomen medidas políticas concretas.
Sin embargo, los medios de comunicación vuelven a hacerse eco, sin un ápice de análisis ni memoria, de lo anunciado. Afirman, una vez más, que el G-8 aprobó medidas para frenar el recalentamiento global. Para alcanzar ese objetivo se acordó que hasta el 2050 y a escala mundial se reduzca a la mitad la emisión de gases de efecto invernadero con respecto a los niveles de 1990. Para los países industrializados, la reducción será de un 80 por ciento o más. El pero llega cuando se intenta conocer cómo se va a conseguir ese objetivo, porque los miembros del G-8 vuelven a no aclarar cómo se va a llevar a cabo.
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