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Estados Unidos
6 de julio de 2009
Una ley en Miami, Estados Unidos, establece que las personas que hayan abusado de menores de edad no pueden vivir a menos de 760 metros de cualquier lugar frecuentado por niños, niñas y adolescentes.
El problema es que, después de promulgar la ley, las autoridades se dieron cuenta de que no existía ningún lugar en la ciudad que cumpliera con la norma. Por tal motivo ahora decenas de ex reclusos viven en un improvisado campamento debajo del puente Julia Tuttle. Pero ahora, incluso se cuestiona la posibilidad de que vivan debajo del puente.
Hay que recordar que se trata de ex convictos que ya cumplieron sus penas.
Quienes critican la precaria situación en la que viven señalan que no existen alternativas para permitir que quienes han cumplido condena por delitos sexuales puedan reintegrarse a la sociedad. Sin embargo, la naturaleza de los delitos cometidos complica el debate. Son pocas las personas que se animan a expresarse por los derechos de ex delincuentes sexuales.
Aún así, hay quien señala que los ex convictos ya han cumplido su condena en prisión y que tienen todo el derecho a seguir con sus vidas.
Lo cierto es que el campamento presenta un gran dilema para las autoridades locales. Algunos grupos defensores de Derechos Humanos dicen que los gobiernos municipales se han extralimitado al imponer normas demasiado estrictas sobre los movimientos de estas personas. Los expertos en salud pública sostienen que hay que buscar alternativas.
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