Salud
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África
30 de enero de 2014
En cualquier mercado africano, pero también a las puertas de hospitales, encontraremos puestos ambulantes que venden medicamentos a la pieza, más barato que comprar todo un bote o caja de medicamento. El problema está en que los medicamentos a la venta no respetan ningún tipo de seguridad, ni fecha de caducidad, y en muchos casos hasta el vendedor desconoce en gran parte su utilidad y posología. Por otra parte, estas “farmacias ambulantes” son un verdadero paraíso para los medicamentos falsificados.
Si bien es cierto que la existencia de estas “farmacias volantes” tal vez posibilite el acceso a los recursos farmacológicos de los africanos más pobres, no es menos cierto que a la vez son una seria amenaza para la salud pública.
Los organismos financieros internacionales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, no están exentos de responsabilidad en esta situación. Ya que en las crisis africanas de los años 80 estos organismos recomendaron, como hoy hacen en Europa, llevar a cabo recortes sociales que se llevó por medio muchos programas de asistencia pública sanitaria.
Desde el Departamento de África de la Fundación Sur nos ofrecen una reflexión sobre esta realidad africana de las farmacias ambulantes.
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