Inmigración y refugiados
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Europa
14 de enero de 2011
Los gobiernos de las principales potencias europeas: Francia, Reino Unido, Italia y Alemania, han endurecido en los tres últimos años o amenazan con hacerlo los requisitos para conceder permisos de residencia o nacionalidad a las personas migrantes. Los cuatro gobiernos están liderados por partidos derechistas. Tras el contrato de integración francés, llegaron los exámenes de nacionalidad de Reino Unido y, hace un mes, la obligatoriedad de hablar italiano, de la mano de Berlusconi. Alemania ya ha anunciado nuevas leyes, en la misma línea. La mayoría de partidos conservadores exige que hablar la lengua patria del país sea obligatorio por ley. La iniciativa entra dentro de un paquete de medidas de control de la inmigración, entre las que también se aboga por la expulsión de colectivos de extranjeros en función de su origen étnico.
Repasamos la situación en tres países de la Unión Europea:
En Italia, desde el 9 de diciembre, los no comunitarios deben pasar un examen de italiano como requisito previo para acceder al permiso de residencia. El nuevo decreto ley afecta a todos los mayores de 14 años, que tendrán que demostrar el dominio del idioma acertando al menos el 80% de las preguntas que se les propongan. La medida fue criticada por la oposición por las trabas que puede suponer para estos ciudadanos acceder a las pruebas. Para conseguir un permiso de residencia, estará obligado a pasar un examen y el certificado cuesta una media de 200 euros, dependiendo del nivel.
En el Reino Unido, los inmigrantes que quieren obtener la ciudadanía británica o conseguir la residencia permanente deben aprobar un examen tipo test sobre la cultura, sociedad e historia del Reino Unido. Sin saber inglés, es imposible. Según las últimas cifras conocidas, de 2009, se presentaron 906.464 personas, de los que 263.641 suspendieron la prueba. El actual Gobierno está endureciendo las condiciones de residencia para reducir la llegada de inmigrantes. Una medida es exigir a los cónyuges extranjeros de residentes en el país que aprueben un examen de inglés como requisito para recibir un visado.
En Alemania no existe ninguna ley que obligue a los extranjeros a hablar el idioma oficial. Sin embargo, el Gobierno fomenta el aprendizaje a través de ayudas económicas para todos aquellos inmigrantes que deseen participar en los denominados "cursos de integración". Se trata de clases de idioma y cultura alemana, que pueden durar de cuatro a seis semanas. Sólo cuestan un euro. Con todo, la legislación podría cambiar próximamente, después de la propuesta lanzada por el ala conservadora de endurecer las condiciones de los permisos de residencia para los extranjeros.
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